Estudiantes:
son el futuro ¿ellos lo saben?
En
los últimos tiempos, se ha hecho evidente una gran disminución del rendimiento
estudiantil venezolano en la Educación Media. No es nada difícil, hallar un
estudiante con bajas calificaciones y que sus cualidades sean muy pocas de
manera determinada o fusionada. No es un
secreto, que la irresponsabilidad, la flojera, la apatía y el conformismo son
los verdaderos protagonistas en el aula de clase. Pues, el estudiante a la hora
de ser evaluado por el docente, sólo está lleno de excusas para intentar
justificar su falta de compromiso, en cuanto al rol protagónico que debería
asumir ante la sociedad y sí mismo.
El
desinterés se ha apoderado, enormemente, de los jóvenes y por ende, sus
aspiraciones son escasas, pues, no se interesan por el bienestar, ni por el
futuro que tendrán. Además, insisten en preocuparse sólo en el “ahora” en
conseguir “lujos”, ya sea exigiéndoselos a sus padres o representantes, o en su
defecto trabajando de manera informal, quizás, por el entorno donde se manejan.
Los
estudiantes de nuestros días, se caracterizan por una avalancha de antivalores
y éstos obligan a preguntarse ¿Saben ellos qué son el futuro de la nación,
realmente? Una pregunta que, probablemente, tiene una respuesta negativa, desde
la perspectiva docente, sin embargo, sería válido hacer hincapié en resolver
tal incógnita y proponer posibles soluciones a dicha situación que afecta a la
familia, a las instituciones y al Estado.
Es
por ello, que se hace imprescindible combatir esa falta de compromiso que
existe en los estudiantes, se debe fortalecer el nexo Familia-Colegio, para que tal
unión traiga beneficios para la sociedad, sabiendo que ésta necesita de profesionales
eficientes y comprometidos.
El
joven está obligado a asumir su importante rol de aprendiz, de investigador, de
crítico, de partícipe, de lector y por supuesto de analítico; sólo así el
futuro de la nación tendrá buena cara e inspirará bienestar y armonía desde el
presente.
En
definitiva, la invitación es para motivar, incentivar e impulsar, aun más, el
espíritu de lucha y logro que debe caracterizar a un estudiante, que está
siendo formado con el propósito, de que más adelante, sea un ciudadano
productivo, trabajador, eficaz y próspero como espera Venezuela. Hay que
dejarles claros, que el futuro depende de ellos, de sus acciones, de su ética,
de su cultura, y son estos factores que desde ahora, desde el presente, ofrecen
una visión del mañana, de hacia dónde vamos.
